martes, 10 de marzo de 2009

Se viene el VI Encuentro Internacional de escritores


PROGRAMACIÓN


Museo Juan Santamaría, Alajuela


Jueves 26 de Marzo 7:00 p.m.


Joan Bernal. Costa Rica


Arabella Salaverry.Costa Rica


Fabrizio Loruso Italia


Bernardo Corrales. Costa Rica


Víctor Baca. México



Viernes 27 de Marzo 7:00 p.m.


Guillermo Fernández. Costa Rica


Samuel Trigueros. Honduras


María Antonieta Flores .Venezuela


Bernardo Corrales .Costa Rica


Otoniel Martínez.Guatemala


Felipe Granados.Costa Rica



Casa de la Ciudad, Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR), en Cartago


Jueves 26 de Marzo 7:00 p.m.



Alfredo Trejos.Costa Rica


Eugenio Redondo.Costa Rica


María Antonieta Flores.Venezuela


Edgardo López Ferrer.Puerto Rico


Mainor González.Costa Rica


Café Kaffa,San Isidro de Coronado


Jueves 26 de Marzo 7:00 p.m.



Carlos Clará.El Salvador


Samuel Trigueros.Honduras


Ricardo Marín.Costa Rica



Casa Cultural Amón, Centro Académico (ITCR), en San José


Miércoles 25 de Marzo 7:00 p.m.


Inauguración del VI Encuentro Internacional de Escritores (Lectura de todos los invitados)


Jueves 26 de Marzo 7:30 p.m.


Paula Piedra. Costa Rica


Carlos Calero Rojas .Nicaragua


Guillermo Fernández. Costa Rica


Viernes 2 de Marzo 7:30 p.m.



Carlos Bonilla.Costa Rica


Vilma Vargas Robles.Costa Rica


María Antonieta Flores.Venezuela


Víctor Baca.México


Arabella Salaverry.Costa Rica


Joan Bernal. Costa Rica


Asamblea Legislativa, Auditorio en el Edificio Sión


San JoséJueves 26 de Marzo6:00 p.m.



José Carr.Panamá


Otoniel Martínez.Guatemala


Rigoberto Paredes.Honduras


Carlos Bonilla.Costa Rica


LiceoSan Antonio de Desamparados


San JoséViernes 27 de Marzo 10 AM


Carlos Calero Rojas.Nicaragua


Paula Piedra.Costa Rica


Belkys Arredondo Olivo.Venezuela


Mainor González.Costa Rica


Dorelia Barahona Riera.Costa Rica


Ricardo Marín. Costa Rica


Facultad de Letras, Universidad de Costa Rica (UCR),San Pedro de Montes de Oca


Jueves 26 de Marzo6:00 p.m


Felipe Granados.Costa Rica


Juan Antillón.Costa Rica


Belkys Arredondo Olivo.Venezuela


Iván Uriarte.Nicaragua


Viernes 27 de Marzo6:00 p.m.



Carlos Clará.El Salvador


Edgardo López Ferrer.Puerto Rico


Fabrizio Lorruso. Italia


José Carr .Panamá


Ricardo Marín. Costa Rica


Casa Cultural Amón


Sábado 28 de Marzo7:00 p.m.


Clausura del VI Encuentro Internacional de Encuentro(Lectura de todos los invitados)





lunes, 19 de enero de 2009

New age diet

Dicen los holísticos
que la comida saludable
es uno de los tantos secretos
para armonizar alma y cuerpo

y como si estuviese también a punto
de descubrir el agua tibia
no diferencio aún
si ese hombre hurgando la basura
es menos cuerpo que cuerpo
más alma que alma
Chopra o Cristo.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Carta al niño

No hay hermetismo
la ciencia-ficción
es el mejor poema de la realidad

así que sonreí
sacá tu primer diente
hacé travesuras
decí tu primera palabra
cantáme un villancico
y orinate en las cenizas del aguinaldo

pero que no se reserven
el derecho de admisión
para visitar tu pesebre.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Siete puntos para no pensar

Algunas anotaciones al libro “Para no pensar” de Ricardo Marín

Por: Diego Mora(poeta y narrador costarricense)


1. El manejo del lenguaje es exquisito. Es sintético y auténtico. Tiene una voz propia, que ha venido puliendo con los años hasta entregar esta ópera prima que en sus 36 poemas y a sus 31 años encierra una sobriedad y habilidad comunicativa extraordinaria: “Las clases de spinning fueron una estafa en tu cintura/…eso en tu nalga es una celulitis o un camanance” (Desigual).

2. Desde el punto de vista idiosincrático, el libro de Marín es coronadeño. Su lenguaje popular nos da a conocer el Bar Pachis (uno de los bares de “chicheros” en “Coro centro”), el Bar Jikiros (bar antiguo del pueblo), además de la Calle 155 (que cruza la zona comercial del centro) y su Barrio Santa Marta, entre muchos otros lugares; que junto a los personajes marginales que los pueblan (mendigos, borrachos, piedreros, niños explotados, etc.) nos dejan una imagen muy detallada y profunda de lo que es el Coronado de principios de siglo XXI: “Frente a Pachi’s, el niño de las melcochas espera a su padre alcohólico. Mientras, ve pasar su infancia en unas monedas que no le pertenecen” (Instantáneas, calle 155). Éste hecho marca su poemario como una estampa comprometida de su comunidad, cosa que muy pocos han hecho. El ejemplo más conocido es “El Jaúl”, del también coronadeño Max Jiménez, pero desde otra óptica y evidentemente desde otra posición social diferente a la de Marín.

3. La rabiactividad (ese concepto que trata de condensar la rabia por las injusticias con la acción social) está presente a lo largo del libro, como un fiel reflejo del compromiso con las clases populares. Hay denuncias del tráfico en las calles (en el poema Hora pico), de la inoperancia del gobierno local […y abren municipios por las mañanas/creyendo de alguna forma/ser parte de la historia porque/toman café con el gobierno (poema IV)], del alto costo de la vida [“Entre el recibo de la alarma/y el pago del guarda en bicicleta/el fin de mes es un gancho fulminante” (poema 34-A)]; ejemplos que nos dejan una sensación de denuncia social abierta y en franca oposición: “Bienaventurados los pobres de canasta básica, porque ellos trabajarán dos o tres veces” (poema IV).

3. “Sobrio/sos un cínico insoportable”, dice Marín en su Ars poética. Y es que el autor lleva el cinismo a su máxima expresión: la risa. Pero no una risa de entretenimiento sino de resignación. El cinismo se encuentra en una etapa de gran apogeo principalmente en las generaciones poéticas más recientes, debido a la impotencia y la falsedad que significaría hablar de utopías a estas alturas del capitalismo. En este sentido la poesía costarricense atraviesa por una etapa cínica que se opone por ejemplo al estilo debraviano de lucha popular izquierdista o de los trascendentalistas que sólo buscaban “la belleza del mundo” o de la generación de las luchas populares centroamericanas (Corrales, Retana, Ochoa) que de una u otra manera retomaba las concepciones debravianas. Esta nueva generación en la que podemos adscribir a Granados, Chaves, Trejos y por supuesto a Marín lleva un tono poético donde el sarcasmo es el pan de cada día, mezclado con ese mal llamado posmodernismo que inevitablemente nos ha acercado al mundo “del i-pod y la web” como menciona el propio Marín en el poema “Heidi”. Sus críticas jocosas nos dejan un sabor amargo en los labios: “En el fracaso de un huevo frito nace uno revuelto de menor tamaño/…allá lejos/despierta una guerra/donde todas estas cosas/no amanecen” (Bagdad 7am).

4. Vemos la presencia de un yo lírico de gran autenticidad, que sabe de lo que está hablando y lo dice con la autoridad del que está inmerso en ese mundo; que se muestra con total franqueza y desnudez: “Sudo por igual en los karaokes y en las iglesias/ni tan siquiera soy un buen tipo/el plastigel me hace caspa/no sé bailar cumbia/y la china del restaurante no me da pelota/soy el anónimo que toca el timbre y sale corriendo” (El empujado). Este lenguaje coloquial y pueblerino en cuanto al contenido es lo que convierte el libro en una obra sumamente original y llena de verdades cotidianas de una clase media cada día más resignada a la clase baja.

5. Los poemas de la segunda parte se caracterizan por su corta extensión, casi tirando a haikus: “Aplastada en la calle/y con lápiz labial/la colilla del cigarro/humea” (poema III). Por su parte los poemas de la tercera parte y final tienen una similitud de contenido: todos son elegías a mujeres, algunas marítimas, otras aéreas, Bo Derek en fotografía, la muerte, chicas universitarias…todas evocando momentos y circunstancias: “despeinada/no es que te veás más guapa/en este poema/pero con un toque de suerte/tal vez lo leás/y me marche por un rato a dar una vuelta/y te mienta/y me calle” (Desigual).

6. La añoranza de una época anterior queda plasmada constantemente en el poemario: “A fin de cuentas/prosperaste en glamour/…en la poza del pueblo/tu cuerpo fue un lirio desnudo bajo los pinos” (p.50). A lo largo del libro encontramos referencias a antiguos compañeros de escuela, chicas de pozas que enseñaban los calzones a los 13, encontramos a su abuelo Pata’e pluma; y es un regreso triste y difícil de asimilar: “entro a esta casa como quien entra/a un campo minado y da con las herencias:/la esquizofrenia en las várices de mi vieja/la epilepsia en los lentes del viejo” (Regreso).

7. Comprar el libro de Ricardo y no esperar a que él te lo regale será una muestra digna de aprecio por su obra y por ende también del resto de artistas locales que con gran esfuerzo y dificultades publican sus trabajos. Lo menos que podemos hacer es leerlo como corresponde y esperar que algún día alguien lo tome por azar de nuestro estante de libros y lo deje también prevenido para no pensar.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Sobre el poemario Para no pensar de Ricardo Marín, por Felipe Granados.

Después de elaborar un largo test de qué no es y qué es un antipoeta, el único escritor auto designado como antipoeta oficial, Nicanor Parra, nos dejaba la opción abierta, sin ni siquiera aclarar que se puede escoger todas las anteriores.

En un intento de aproximación a la poesía costarricense más reciente, Juan Murillo, analizaba un grupo, siempre subjetivo como en todos los actos humanos, de poetas donde me incluía, llamándola antipoesia costarricense. Vamos de nuevo a Parra, la cita de Murillo hablaba de los poetas que bajaron del Olimpo, pero en su definición de qué es y qué no es anti, Parra dejaba un territorio tan abierto y basto como el Atacama, puestos en el contexto, podríamos resumir que la antipoesia era todo lo que no sonara a Huidobro, Neruda o De Rokha.

Axioma falso, no se puede bajar del olimpo si toda la vida viviste en Hatillo, estos poetas no bajan del olimpo, bajan de la peri y otras líneas de transporte menores.

Pero no voy a hablar en nombre de mis compañeros de oficio, esa camisa me queda muy grande, puedo hablar de mí, y puedo hablar de Ricardo porque es ahí donde quiero llegar.

Para no pensar, el libro que nos junta hoy.

Al grano, acá no existe un pequeño dios creacionista, no existe un Neruda vaca sagrada y mucho menos ese toro furioso De Rokha.

El trascendentalismo no justifica un parricidio poético, su existencia me conmueve hasta la carcajada, todo manifiesto no hace más que enumerar su colección de errores, asir algo vivo y que late como la poesía no deja de ser el viejo intento de atravesar el alfiler sobre una mariposa.

Ese insecto que fija el entomólogo, ya no es, fue.

Una mariposa no es eso disecado que se guarda en la gavetas, pero ya lo dijo Cortázar, las famas ponen calcomanías con nombre a todos los recuerdos.

Creo que en mi caso y en el de Ricardo, nuestra experiencia de lenguaje pasa antes que por Parra, por intentos poéticos más cercanos geográficamente, sin ir más allá del Caucazo, la vanguardia granadina, o el bruto maestro de la puesta en el sepulcro, o el cura que cantó a la muerte de Marilyn Monroe. Más al norte de allí, el sentido del humor y oído para el vulgo de Roque Dalton. Evidentemente no venimos de Paz, excepto algo de Joan Bernal, quizás el único místico que vale la pena escuchar, pero sí del peatón de Sabines, sí de Efraín Huerta, los inflas y si fuera hacia el sur la lista también es larga, yo cito al primer Girondo, mi intento es tocarle los calzones a la poesía, esos mismos calzones de la futura Magdalena del verso de Ricardo y en mi credo particular la figura irreverente de Luis Rogelio Nogueras. Con Jattin, ni siquiera lo intento, ese poeta es un santo y los santos se respetan.

Pero, y hago la salvedad cobarde de curarme en salud, no dejar por fuera las malas traducciones de buenas novelas gringas y europeas, (atentos a las citas de Ricardo, Kerouak, Bolaño, Kundera), mis poemas le deben más a Miller, Burrougs y Alexander Obando que a la tradición de la lírica criolla , en mi defensa diré que no escribo novela a falta de talento pero que frente a la estupida pregunta de mi libro en la isla desierta, seguramente conociendo mi afán voraz de lectura no llevaría un poemario, preferiría la novela mas gruesa de Lobo Antunes. Eso o un manual de cómo construir barcos en una isla desierta.

Creo, y en esto declaro algo que los que me leen intuyen, que mas que Parra prefiero a Ian Curtis, que más que Vallejo, le debo a Trent Reznor, que antes de tragarme la obra completa de algún lego especialista en colocar alfileres al lomo de esas mariposas, cada vez prefiero más el ultimo disco de calle trece, y si, como no, los de atrás también vienen conmigo.

El lenguaje que encontrás en este poemario esta más cerca de las cartas al profesor corazón, los masmedia digo, que la intención estética de destronar a un dios inexistente, no hay rey muerto, viva el rey.

Atreviéndome a morir apedreado diré que estoy de acuerdo con el poeta turrialbeño más leído, yo también prefiero la risa franca del mecánico, yo escribo con las manos sucias y la hoja se mancha de eso. Todos nos cansamos de tratar de aplanchar la vieja camisa de domingo en que se convirtió la poesía de Costa Rica.

Ricardo dice que le pagan con una cuenta abierta en un bar de Coro, donde se hacen bien las cosas, su trabajo de columnista de un periódico pequeño. En la oficina donde fuma y bebe café le toca lidiar con maridos que olvidaron el amor a punta de pichazos literalmente, o tal vez ya no reconocen a la que quisieron debajo de sus ojos, los de ella, moreteados. Sus poemas, dice él, a veces se le van y buscan otros trillos. Sus poemas tienen más de autobús que de antología, hieden más al cigarrillo para espantar los bichos que al insulso formol de las facultades. Inevitablemente se tiñen del sudor de la mejenga, de la gota que resbala de una Pilsen.

Lo voy a decir ya para acabar, lo que hago, ¿puedo ponerlo aquí Ricardo? Tiene más las virtudes y defectos de un andamio que la cara decorativa y prudente del altar, me parece un error que si queres escribir, escojas la carrera de filología, yo no quiero que me enseñen a leer, yo escribo, punto.

No me interesa al alfiler, devuélvanme la mariposa.

Y como bien dice Parra. Me retracto de todo lo que he dicho.

Felipe Granados. Octubre 2008

viernes, 24 de octubre de 2008



Miércoles 29 de octubre, 7 y 30 p.m.
CASA CULTURAL AMÓN

(250 norte del hotel Aurola Holiday Inn)

Presentación del poemario

PARA NO PENSAR

de Ricardo Marín

(Ediciones Arboleda)

Comentarios de Felipe Granados



Les esperamos

Tradicional copita de vino

jueves, 9 de octubre de 2008

Las Solamavi

La ventana principal abierta de par en par. El olor a cebolla a la plancha se siente a 50 metros a la redonda. La madrugada se acerca a Coronado con la misma inercia después de 24 horas de exilio.Aquí siempre es una parada obligada, un peaje de frituras y chalupas. De la ventana hacia dentro, las mujeres Solamavi esculpen el fuego, hierven leche, cocinan tortas de carne, rallan el repollo, fríen papas, parten con exactitud el tomate, tienen sueños, se (des) enamoran, abandonan su faceta de madre, de abuela, de tía, de amiga, de vez en cuando sonríen, guardan el secreto de la mayonesa de su tribu como un tesoro perdido, dialogan entre ellas, dialogan con los clientes, toman y dan ordenes, a ratos bostezan. De la ventana hacia afuera, están los taxistas, los piratas con aire de taxistas, los alcohólicos, los pedreros, muchachas que regresan de las discos con dolor de piernas, chóferes de bus con ojeras, los que regresan de los karaokes convencidos de que cantan, motociclistas que invitan a sus novias a tomarse una crema en leche y entre tacos y salchipapas se juran amor eterno, solteros frustrados, solteros con suerte, viudas que alegran su soledad a punta de colesterol, cruzrrojistas con insomnio, carteles pegados a la pared del tipo: “ofrezco mis servicios como chofer, buenos modales, educado, honrado, favor llamar al tel ... y preguntar por Pancho”, “Campaña de castración de perros y gatos”, “ Retiro espiritual para parejas”, “Jesucristo Viene”. En el VIP del salón, hay una familia o eso nos quieren dar a entender, el padre se come los restos de una empanada arreglada que dejó su esposa, los hijos menores pelean por la orden de papas, la hija mayor pide una coca lihgt para comerse un par de tacos. En otra mesa, un hombre, chaqueta de cuero y ceño fruncido, toma solamente un café, enciende un cigarrillo y mira la tele sin interés de lo que sucede a su alrededor. Las mujeres Solamavi mientras tanto, apaciguan a sus clientes de la ventana con sonrisas.

-Ya casi está la doble carne con doble queso guila- me dice Sonia, una de las Solamavi.
– ¿con cebolla? digo que sí
– ¿la cebolla cocinada? Me pregunta haciendo sí con la cabeza, yo vuelvo a decir que sí.
– ¿ y a la doña no le va a llevar nada hoy? Me dice en son de broma, digo que una con jamón y queso.

No hay otro lugar de comida rápida como este, pienso. Y si los hay deben de ser esenciales para la humanidad como este: mujeres Solamavi de gabacha azul, alimentando a toda una masa de noctámbulos, una masa que se niega a volver a casa con las manos o el estómago vacío, una secta que se encuentra por un momento y tal vez nunca se vuelvan a ver y solo tienen en común el gusto por la mostaza y la noche. El sonido del freidor es una música inclaudicable, el aire en la calle es frío, no hay ni una mosca, en la radio suena un clásico de cumbia, Laura, otra de las Solamavi, canta. El cuida carros mudo hace señales que nadie entiende. Cada vez llega más gente y más órdenes y más entregas. Las Solamavi tienen memoria fotográfica, no apuntan, memorizan. Doña Digna cobra, Sonia le da vuelta a las tortas, Laura está en la licuadora cantando, María atiende el VIP del salón.

-Nene, la doble queso y doble carne lleva un palito, me dice Sonia.

Recibo la bolsa plástica con las dos hamburguesas dentro, me deben de brillar los ojos y el paladar, le entrego el dinero a doña Digna y pido una crema en leche como la novia del motociclista a la que todavía le están jurando amor eterno .Mientras, Negra, Macha y Canelo, los perros obesos, los mimados del local, duermen en la acera. Negra tiene pesadillas o convulsiona, Macha está a punto de tener un ataque cardiaco, Canelo ronca, la clientela no puede creer que sean perros o viceversa. Llegan más taxistas, más piratas, más motociclistas, las Solamavi lanzan más tortas, más repollo, más sonrisas. Así, madrugada tras otra, como el último clan perdido de las amazonas, las Solamavi esculpen el fuego y tienen el don de llevar en sus manos todo el pan, el humor y las calorías necesarias para absolver a todos sus feligreses.